|
   
HISTORIA DEL TANGO
Aquí le contamos sobre el surgimiento y desarrollo de este estilo musical que enorgullece a los porteños.
El tango nació a fines del siglo XIX de una mezcla de ritmos provenientes de los suburbios de Buenos Aires/.Los europeos y sus descendientes escuchaban habaneras, polkas, mazurcas y vals. Los negros -un 25% de la población de aquel entonces- se movían al oír candombe, una danza en la que la pareja no se enlaza y baila de una manera más marcada por la percusión que por la melodía.
El nuevo género musical se interpretaba con flauta, violín y guitarra. Hacia 1900 la primera fue reemplazada por el bandoneón que llegó en las valijas de los inmigrantes alemanes. Este instrumento es conocido como "fuelle" entre los tangueros y constituye el alma de las orquestas del género.
En un principio el tango estuvo asociado con burdeles y cabarets, ámbitos de contención de una población inmigrante netamente masculina. En dichos tugurios sólo las prostitutas aceptaban danzar y era frecuente que el tango se disfrutara en pareja de hombres.
El compás del “2 x 4” se extendió desde los arrabales a los barrios proletarios pero sólo ganó aceptación en la oligarquía tras su éxito en Europa. Antes que eso sucediera los hijos de las familias acaudaladas no tenían reparos en ir a las “milongas”, los bailes de tango, en los barrios marginales. Buscaban divertirse y conocer mujeres. Este ritmo no era aceptado en sus casas ni se podía bailar con las señoritas de su ambiente.
La música de Buenos Aires recorrió un camino de ida y vuelta entre el nuevo y el viejo continente, con una parada decisiva en París. Los viajes de los patricios llevaron el osado baile creado en el Río de la Plata a la capital del glamour y de la moda. Allí encontró un terreno abonado para florecer y se convirtió en furor. Una vez en Francia fue rápida su extensión al resto del continente y al mundo.
Avalado por el bautismo europeo el tango entró en los salones porteños más nobles de una burguesía emergente que luchaba por transformar a su ciudad en el París de América.
El tango fue un baile central en el mundo previo al primer conflicto bélico mundial y sus detractores surgieron por doquier. Entre ellos se destaca el papa Pío X, quien optó por proscribirlo.
Posteriormente nació con fuerza el tango canción y relevó al tango baile pero con un éxito geográficamente más restringido. En una nueva preguerra el mundo descubrió la voz de Carlos Gardel. El “zorzal criollo” fue el gran divulgador del tango en el extranjero. Falleció trágicamente en un accidente aéreo en Medellín (Colombia) en 1935.
Luego de la temprana muerte de Gardel y gracias a la obra difusora de la radio, las numerosas grabaciones discográficas y la introducción del tango en el cine nacional, el público volvió a revalorizar el género. El tango llegó a su cúspide de éxito, encarnado en músicos, letristas y cantantes de la talla de Pugliese, Rivero, Gobbi, Cadícamo, Troilo, Canaro, Contursi, Salgán, Manzi, Federico y Expósito.
Las décadas del ‘50, ‘60 y ‘70 conllevaron una crisis en el fervor popular, que se volcó masivamente a los nuevos ritmos bailables: conga, rumba, mambo y, por último, rock and roll.
En esos años se produjo un fenómeno inédito: el nuevo tango. Entre las corrientes tradicionales, más orientadas a la danza, sobresalían las agrupaciones de D’Arienzo, Varela, el Quinteto Pirincho, etc. Las modalidades modernas entronizaron las figuras de Troilo, Pugliese, Federico, Manzi, Salgán, Piazzolla, el Sexteto Tango, el Sexteto Mayor, el Cuarteto de Colángelo y otros.
Frente al gran impulso de lo instrumental el tango cantado sobrevivió al recordar antiguas glorias y al consagrar las voces del momento: Julio Sosa y Roberto Goyeneche.
Sin lugar a dudas, el principal propulsor del nuevo tango fue Astor Piazzolla, quien generó una nueva estética que provocó admiración en el mundo entero pero fue, a la vez, motivo de controversia a nivel local debido a sus modernos tratamientos armónicos y rítmicos. Su influencia abrió el camino a los músicos de vanguardia que intentaron diversas hibridaciones entre la música rioplatense, el jazz, la música clásica y otros géneros.
En Buenos Aires el tango está más vivo que nunca. En los últimos años este elemento identificatorio del alma porteña se ha difundido bastante entre los jóvenes, muchos de los cuales lo aprenden en la escuela primaria o secundaria. Paralelamente, hay nuevos compositores musicales, letristas y bailarines. Ha surgido, incluso, el tango electrónico.Las “milongas” se han diseminadas por todos los barrios y los eventos tangueros que organiza la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad son una de las grandes atracciones turísticas. Durante el “Campeonato Mundial de Baile de Tango” desembarcan en la capital argentina los mejores bailarines del mundo que, junto a los porteños, despliegan su talento sobre las pistas. El torneo está dividido en dos categorías: Tango Salón y Tango de Escenario. El “Festival Internacional de Tango”, por su parte, cuenta entre sus propuestas con conciertos, conferencias, talleres y exhibiciones relacionados con el género. Se realiza anualmente y para el cierre se monta una “milonga” multitudinaria en plena calle Corrientes.



Para agendar:

”IV Campeonato Mundial de Baile de Tango”
2007: 11 al 19 de agosto.


Novedades sobre tango: www.tangodata.gov.ar
Imágenes: postal antigua (www.todotango.com); baile entre hombres (www.esto.es/tango);“Tango pasión”, de José María Cornide(1999).





 
Política de privacidad   Publicite aquí   Condiciones de uso   Formá parte del equipo
Copyright 2007 - Argentina.com - Todos los derechos reservados
 

Argentina.com es un sitio comercial, sin relación alguna con sitios u organismos oficiales.